La reciente exhortación apostólica Dilexi te del Papa León XIV nos recuerda con fuerza que la fe nunca puede desligarse del amor a los pobres. En continuidad con el testimonio del Papa Francisco y con la tradición viva de la Iglesia en América Latina, el Santo Padre nos invita a volver al corazón del Evangelio: reconocer en cada persona herida, excluida o invisibilizada el rostro de Cristo que nos sale al encuentro.
Esta convicción resuena con particular claridad en nuestro país, donde sectores de la población viven momentos de incertidumbre, tanto en lo económico, social y político. En la 132ª Asamblea Plenaria, los obispos llamamos a ser signo de esperanza para Chile, especialmente en el marco del actual proceso electoral. En esa línea, la opción preferencial por los pobres —inseparable de la misión evangelizadora— no es un eslogan, sino un estilo de vida y un horizonte pastoral que buscamos encarnar también en medio de los desafíos que enfrenta nuestra democracia.
El Papa León XIV, con sus gestos y palabras de estos meses, ha ofrecido a la Iglesia un auténtico mapa espiritual. En su carta apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza, así como en el encuentro que sostuvo con el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal en la Santa Sede, nos recuerda que la Iglesia está llamada a acompañar los procesos sociales con una mirada amplia, dialogante y profundamente humana. Su cercanía hacia las Iglesias del Sur Global —y muy especialmente su llamado en la COP30 a una conversión ecológica integral— subraya que la opción por los pobres es también, como insistió el Papa Francisco, una opción por la Casa Común y por los pueblos más vulnerables ante la crisis climática.
En esta edición, presentamos además diversos hitos de la vida eclesial en Chile como: las celebraciones por los cien años de la creación de siete diócesis y de la separación Iglesia-Estado; el nombramiento de Mons. Andrés Ferrada Moreira como nuevo obispo de Chillán; los avances en la implementación de la sinodalidad y los talleres sobre el documento Integridad en el Servicio Eclesial; así como la participación de Caritas Chile en procesos donde la dignidad humana y el desarrollo sostenible están en juego.
Cada uno de estos acontecimientos manifiesta una misma certeza: la esperanza cristiana se construye caminando juntos, discerniendo con humildad y promoviendo una cultura donde nadie quede atrás. Como Iglesia que peregrina en Chile, queremos seguir renovando nuestro compromiso con los más pobres, convencidos de que su clamor es lugar teológico y punto de partida de toda acción pastoral.
Que esta Navidad que se acerca nos encuentre abiertos al don de Dios que se hace pequeño y vulnerable para salvarnos. Y que, al comenzar un nuevo año, la exhortación Dilexi te, nos anime en cada comunidad un renovado ardor para servir, escuchar y acoger, seguros de que en los pobres late la esperanza más auténtica de la Iglesia.
+ Cristián Castro Toovey
Obispo de Santa María de Los Ángeles
Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile