Por Nicolás Osorio, con información de Caritas Chile
En este delicado escenario, la voz de la Iglesia Católica, articulada a través del Papa León XIV y de su red de organizaciones de servicio social, incluyendo a Caritas Internationalis, se erigió como un llamado ético irrenunciable que vincula inseparablemente la paz y al bienestar de la humanidad con el cuidado de la creación.
La Reflexión Pontificia: Paz Amenazada y Conversión Urgente
El mensaje del Papa León XIV a la COP30, resonó con una advertencia: “Si quieres cultivar la paz, cuida la creación”.
El Pontífice destacó que la paz global no sólo está amenazada por los conflictos armados, sino también por "la falta de un debido respeto a la creación, por el saqueo de los recursos naturales y por un progresivo deterioro de la calidad de vida debido al cambio climático". Su llamado fue más allá de lo político: recordó que la crisis ecológica es, ante todo, “una cuestión moral” que exige una “conversión ecológica” basada en la responsabilidad, la justicia y la solidaridad.
Las conclusiones del mensaje papal resuenan con claridad y urgencia, estableciendo tres pilares fundamentales; Dignidad en el Centro, donde la sacralidad de la vida y la dignidad humana deben ser el foco del multilateralismo climático. Justicia Climática con los más pobres y vulnerables, que son los primeros en sufrir los efectos devastadores del cambio climático, por lo que cuidarlos es “una expresión de humanidad y de solidaridad”. Y finalmente, la Acción y Deuda, instando a los países a “transformar las palabras y reflexiones en decisiones y acciones”. Además, enfatizó la necesidad de una “nueva arquitectura financiera internacional” que reconozca el vínculo entre la deuda ecológica y la deuda externa de las naciones.
La cumbre, si bien no logró el consenso explícito para un fin definitivo de los combustibles fósiles, sentó las bases para la elaboración de una Hoja de Ruta para la Transición Justa, un avance político impulsado por Brasil. Sin embargo, la Iglesia, la lentitud del proceso, a diez años del Acuerdo de París, subraya que “el camino para alcanzar los objetivos... sigue siendo largo y complejo”.
La Voz Chilena y del Sur Global
El mensaje del Santo Padre encontró un eco vital en el trabajo de base de las organizaciones católicas, en especial en América Latina, una región que vive en carne propia la fragilidad climática.
La realidad nacional fue compartida en Belém por Catherine Mella Quiroz, Encargada del Programa Medio Ambiente, Gestión del Riesgo y Emergencias (MAGRE) de Caritas Chile. Siendo parte de la cumbre no solo como representante nacional, sino también como miembro de la delegación de Caritas de América Latina y el Caribe, integrándose en instancias clave de díalogo e incidencia internacional.
Su voz trajo al foro global la urgencia de un país que cumple “siete de los nueve indicadores de vulnerabilidad de la convención climática de la ONU”.
“Estar en la COP30 es mucho más que asistir a una cumbre internacional; es sumergirnos en la realidad que enfrenta día a día nuestro país. No hablamos de amenazas futuras, la crisis climática está aquí, vulnerando la dignidad de nuestras comunidades con mayor exposición a riesgos climáticos. Sus impactos son visibles e implacables; olas de calor extremas que baten récords, incendios forestales incontrolables que dañan el ecosistema y el derretimiento acelerado de glaciares propiciando un aumento del nivel del mar. Esta realidad nos obliga a ver la crisis climática como una cuestión ineludible de justicia social, por tanto, es imprescindible que los negociadores escuchen y prioricen las necesidades de quienes pierden su patrimonio, sus tradiciones, sus tierras y sus hogares. La acción climática global debe estar a la altura de la urgencia que viven nuestras comunidades en el sur global”.
La presencia de Caritas en la Gran Marcha Popular en Belém y en la presentación de la Declaración de los Obispos del Sur Global –un “grito de angustia” sobre la injusticia climática– subraya el rol de la Iglesia en la incidencia social, buscando "reparar el tejido social desgarrado".
Una Mirada Estratégica en Conclusión
Las conclusiones de la COP30, aunque incluyen avances en la triplicación del financiamiento para la adaptación y el lanzamiento del Mecanismo de Belém para la Transición Global Justa, refuerzan la necesidad de que organismos como Caritas mantengan una estrategia de acción integral, especialmente en países propensos a desastres.
Lorenzo Figueroa, Director de Caritas Chile, quien ha guiado la respuesta institucional ante las emergencias nacionales, sitúa la conclusión de la COP30 en el contexto de la misión de la organización:
“La COP30 ha evidenciado, una vez más, lo difícil que es para el mundo acordar soluciones climáticas reales y significativas. Esta inacción política tiene un impacto directo y devastador en las comunidades vulnerables a las que acompañamos día a día. Por eso, en Chile, estamos fortaleciendo la Reducción del Riesgo de Desastres (RRD) a nivel comunitario, desde la perspectiva de la Ecología Integral. Este enfoque es nuestra respuesta directa a la negligencia global y un compromiso para acelerar la resiliencia y evitar más daños y pérdidas en los territorios. La Ecología Integral que promueve el Magisterio Social no es una teoría abstracta, sino un mandato ético y práctico, es la defensa radical de la vida y la dignidad humana. Continuaremos trabajando desde las bases para contribuir que ninguna familia se quede atrás y avancemos en la co-construcción de comunidades resilientes, y avancemos hacia la cultura del cuidado”.
El trabajo de Caritas, alineado con las peticiones de los Cardenales del Sur Global de rechazar “soluciones falsas” y enfocarse en el desarrollo de la resiliencia climática, se proyecta como una respuesta concreta y descentralizada, esencial para que el llamado a la conversión ecológica no se quede solo en el ámbito diplomático, sino que se enraíce en la vida de las comunidades que más lo necesitan y en conjunto de nuestra sociedad.